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Empezaré este post haciendo una confesión!!!!

Hace algunas semanas que tengo preparado este post…pero en el último momento decido retirarlo y publicar otro en su lugar. Tengo la sensación de que provocaré que más de uno pase un mal rato… pero finalmente me he decidido, una reflexión siempre es una oportunidad… y si alguno de vosotros no se encuentra preparado para afrontarlo en este momento, no hay problema, la situación se volverá a repetir el próximo año!!!!! Así que, ahí va!!!!

Hace unos años una paciente me contaba que a ella no le gustaba la Navidad.  Intentamos averiguar más sobre esta afirmación y en un momento dado me dijo, ¿te has fijado en la cara de la gente estos días mientras pasean por la Rambla?… no, la verdad es que no me había fijado… pero decidí hacer el experimento. Me fui a la Rambla, me senté un ratito en un banco y me dediqué a observar  a la gente!!! Malas caras, gente cargada con bolsas y bolsas que habla por el móvil, discusiones…

La verdad es que, un sábado por la tarde del mes de diciembre,  esperaba encontrarme paseando a parejas cogidas de la mano, grupos de amigas, familias gozando del ambiente navideño y me encontré a un montón de gente corriendo arriba y abajo con caras de enfado, mi paciente tenía razón!!!!!

Han pasado ya unos años y, en este momento, lo más común es que la gente diga que NO LE GUSTA LA NAVIDAD!!!!

Evidentemente a cada uno puede gustarle o no gustarle diferentes cosas, pero resulta chocante que unos días de fiesta al final del mes de diciembre puedan disgustarnos!!!!

Es importante que hoy dejemos de lado el tema religioso, quien tiene un motivo religioso que celebrar seguro que da un enfoque diferente a estas fiestas.

¿Qué pasa entonces? Muchos son los factores que pueden estar detrás de esta situación,  la intención de este post es fomentar la reflexión sobre uno de ellos, aunque en otra ocasión podemos hablar de otros.

LAS OPORTUNIDADES SE HAN CONVERTIDO EN OBLIGACIONES

  •  Podemos pensar que tenemos la oportunidad de disfrutar por calles engalanadas viendo elegantes escaparates y escuchando música navideña de fondo… o por el contrario podemos vivirlo como la obligación de estar felices y contentos si todo esto nos rodea.
  • Podemos pensar que tenemos la oportunidad de pensar en los que queremos y sorprenderlos con un regalo que sabemos que les gusta y les hará ilusión…por el contrario podemos creer que estamos obligados a gastar un presupuesto que no nos podemos permitir para comprar un montón de regalos a familiares simplemente porque es navidad y es lo que toca.
  • Podemos pensar que tenemos la oportunidad de buscar algo extraordinario y poco usual con lo que sorprender o sorprendernos, una comida especial, un… por el contrario podemos pensar que vivimos en una época en la que podemos tener lo que nos apetece en cualquier momento , la inmediatez se ha apropiado de nuestars vidas y entonces ya no tiene sentido hacer estas cosas en  Navidad por que es “obligatorio” en Navidad!!!!
  • Podemos pensar que tenemos la oportunidad de detener por unos días nuestra rutina y disfrutar de unos días diferentes…por el contrario podemos vivirlos como que tenemos la obligación de compartir una serie de comidas interminables con familiares a los que no nos apetece demasiado ver.

Podría seguir, pero creo que no es necesario. Mucha gente de la que conozco siente que Navidad es sinónimo de esta serie de obligaciones. Y no me atrevo a deciros que esta visión esté totalmente distorsionada pero, ¿qué ventaja tiene ver las cosas como una obligación?

Cuando  estamos delante de una obligación sentimos que nuestro poder de decisión es menor, sentimos que poco podemos hacer para manejar nuestra realidad.

EVIDÉNCIAS QUE NO QUEREMOS ACEPTAR:

En el fondo, lo malo que tiene la Navidad es que nos planta delante de las narices una serie de evidencias que nos molestan…

  • La tradición de compartir comidas familiares pone en evidencia las complicadas relaciones que tenemos con nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos…

La cosa se complica un poco más cuando nos sentimos obligados a compartir parte de los ágapes con la familia de nuestra pareja… las familias tienen costumbres diferentes, maneras de pensar y de hacer tan diferentes que a menudo nos hacen sentir incómodos.

  • La tradición de los regalos nos pone en evidencia que hay personas a las que tenemos que regalar algo y no sabemos qué.  Realmente nos damos cuenta que no los conocemos , son personas “próximas” con las que no nos relacionamos, no sabemos nada de sus gustos de sus necesidades no sabemos casi nada de ellos,aunque sean familiares.  Le evidencia es todavia mas dura cuando concluimos “y además no me interesa conocerlos mejor”…

 

En definitiva, que si pretendemos seguir las tradiciones navideñas, deberemos hacer frente a una serie de evidencias que pueden resultar difíciles de digerir.

Y que pasaba hace un tiempo, cuando sonaba en la tele el “vuelve a casa, vuelve…” y en general la gente estaba más contenta en éstas fechas?. Pues, en primer lugar es que las familias tenían un apego mayor, compartían más intereses, tenían maneras de enfocar las cosas más parecidas y por tanto la convivencia era más fácil. En algunos casos incluso era habitual que tres generaciones compartieran vivienda.

Y por otro lado,  del síndrome de insatisfacción  permanente y de la necesidad de tener una respuesta inmediata a los estímulos nos complican más. En otra ocasión hablaremos de ellos.

Para hoy, un ejercicio difícil. Pensemos en las fechas que se avecinan, qué es lo que más cuesta arriba se nos hace, cuál es realmente el problema, cómo podríamos pasar una Navidad mejor y porqué no somos capaces de hacer lo que realmente queremos.

Como os he dicho al principio, os invito a reflexionar sobre el tema y a ser valientes para afrontar esas evidencias, el esfuerzo merecerá la pena y podréis entonces disfrutar de estos días de Navidad.

Pero si creéis que no es el momento podéis reservar el ejercicio para el próximo año!

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