Pues bien, hoy nos toca la segunda parte de nuestro pequeño gran tesoro!!! Seguro que a estas alturas nadie duda del valor incalculable del video en cuestión.

Pensad que la parte más importante del trabajo práctico ya tiene que estar hecho, ver el video y REFLEXIONAR.

He de confesar que los ejercicios que os proponemos son sumamente útiles y efectivos, pero si nuestros post provocan en vosotros una actitud de reflexión, podremos decir! Objetivo cumplido! Sin este primer paso no hay ninguna posibilidad de iniciar un cambio o una mejora.

En gran parte nuestras creencias actuales son fruto del tipo de educación y de las situaciones que hemos vivido. Cuántas veces he oído a mi abuela decirle a mis hijos “ vosotros, tenéis que ser serios”… yo siempre estoy atenta a la reacción de ellos. Porque puestos a dar consejos yo les diría que tienen que ser felices,divertidos ,honestos , honrados ,tolerantes , eficaces, leales…pero serios… Cuando pienso en una persona seria pienso en alguien al que se le ha borrado la sonrisa del rostro, alguien que no se lo pasa todo lo bien que debería o, citando otra vez a Victor Küppers alguien a quien le han salido arrugas en el alma!!!!!

Fijaros en los valores que tradicionalmente más se han reconocido; en la familia se valora hijos obedientes que se cuestionen poco la autoridad, en la escuela los alumnos que hablan poco y dedican la mayor parte de su tiempo y esfuerzo a adquirir conocimientos y obtener buenas calificaciones ,y en el ámbito laboral el empleado que dedica mucho tiempo al trabajo y es productivo… En general muchos de ellos son valores positivos, pero si nos focalizamos solo en éstos elaboraremos creencias que, con el paso del tiempo, nos llevaran a pensar que queremos ser como el protagonista de nuestro video, adultos ocupados ,estresados ,exigentes, reconocidos… quizá adultos demasiado serios.

Y hasta aquí este post tiene un tono bastante negativo. Vamos a cambiarlo!

Álvaro Pascual Leone, profesor de neurología en Harward nos ofrece un panorama radicalmente diferente. Nos cuenta que con el paso de los años nuestras conexiones neuronales van cambiando, son menos densas pero ganamos conectividad con nódulos más alejados.

Esto, tiene como consecuencia que vayamos perdiendo concentración pero que ganemos perspectiva. Y ésta perspectiva nos da  capacidad para relativizar las cosas y para tolerar. Si esta perspectiva sabemos aprovecharla para disfrutar de aquellas pequeñas cosas que antes no éramos capaces ni de percibir y, la tolerancia la utilizamos para convivir mejor con aquello que no es totalmente de nuestro agrado… podríamos decir que el paso de los años nos lleva a un estado totalmente deseable, no?

Como podéis ver, una vez más la decisión está en vuestras manos! Quizá el tipo de sociedad en la que hemos crecido nos ha llevado a forjar un tipo de creencias, observar que en otras sociedad como las orientales esto es bastante diferente, pero al mismo tiempo las características de nuestro cerebro nos ofrecen unas posibilidades fantásticas!!!

Por tanto, hecho el trabajo de reflexión, nos queda el segundo ejercicio, tomar una decisión: ¿Cómo quieres ser cuando vayas creciendo?

Una vez tomada la decisión viene la parte costosa, simplemente porque requiere ponerse manos a la obra. Relee los post  ¿Adónde vas? y Atrévete da un paso adelante. Los ejercicios propuestos en ellos te van a ser indispensables para conseguir ejecutar tu decisión!!!!

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