En Estados Unidos existe una tradición arraigada en la cual, el día de la graduación universitaria, el mejor de la promoción tiene el privilegio de subir a un púlpito y ofrecer un discurso a todos los demás. Estos discursos son muy esperados y se convierten en el tema de conversación no sólo dentro de la universidad, sino fuera.

Muchos alumnos suelen preparar un discurso “por si” ellos son finalmente los afortunados, aunque el riesgo de que este no vea nunca la luz siempre está ahí.

Este fue el caso del discurso que un alumno preparó en el año 1997 y que no tuvo la suerte de poder leer. El autor decidió publicarlo en internet y tuvo tantas visitas que acabó convirtiéndose en una de las canciones de mayor éxito que sonaba en las emisoras de radio por todo el país. Una de sus frases llamó poderosamente mi atención, pero primero, leamos el discurso… no tiene desperdicio.

«Señoritas y caballeros de la clase de 1997:

Si pudiera ofreceros sólo un consejo para el futuro, sería la de usar protección solar.

Sus beneficios a largo plazo han sido probados por científicos, el resto de mis consejos no tienen más base fiable que mi propia experiencia.

Expondré mis recomendaciones a continuación:

Disfruta del poder y la belleza de tu juventud… aunque, no importa, nunca entenderás el poder y la belleza de tu juventud hasta que las hayas perdido. Pero créeme, dentro de 20 años cuando mires tus fotos de ahora, reconocerás de una forma inimaginable para ti en este momento, cuantas posibilidades tenias y lo fabuloso que realmente estabas.

¡No estás tan gordo como crees!

No te preocupes por el futuro… o preocúpate, pero que sepas que la preocupación es tan efectiva como intentar resolver una ecuación de algebra mascando chicle. Los verdaderos problemas de tu vida serán cosas que nunca se te pasaran por tu preocupada cabeza ahora.

Haz cada día una cosa que te de miedo

Canta

No seas imprudente con los corazones de la gente. No toleres a la gente que sea imprudente con el tuyo.

Utiliza seda dental

No pierdas tu tiempo con los celos, a veces tu irás por delante y otras irás por detrás, la carrera es larga y al final competirás solo contigo mismo.Recuerda los cumplidos que te hagan, olvida los insultos. Si consigues tener éxito con esto, dime como lo has hecho.Conserva tus viejas cartas de amor. Tira tus recibos viejos del banco.

Estírate

No te sientas culpable si no sabes lo que quieres hacer con tu vida. La gente más interesante que conozco no sabía a los 22 lo que querían hacer. Algunos de los más interesantes de 40, aún no lo saben.

Toma calcio.

Se amable con tus rodillas, las echaras de menos cuando se hayan ido.

Quizás te cases, quizás no. Quizás tengas hijos, quizás no. Quizás te divorcies a los 40, quizás bailes “Paquito el chocolatero” en tu 75 aniversario de boda. Sea lo que sea que hagas, no te felicites demasiado y no te reprendas tampoco: tus elecciones tienen la mitad de probabilidad porque la otra mitad siempre dependerá de otros.

Disfruta de tu cuerpo. Utilízalo de todas las formas que puedas. No tengas miedo de ello o de lo que otras personas piensen, es el mejor instrumento que nunca tendrás.

Baila incluso si no tiene otro lugar para hacerlo que tu comedor.

Lee las indicaciones incluso si no las sigues.

No leas revistas de belleza… sólo te harán sentir feo

Conoce a tus padres, nunca sabes cuándo se irán para siempre. Se bueno con tus hermanos, son tu mejor unión con tu pasado y las personas que con mayor seguridad estarán contigo en el futuro.

Entiende que los amigos vienen y van, pero con unos preciados pocos deberías seguir en contacto y trabajar duro para salvar las distancias tanto geográficas como de estilo de vida, porque cuanto más viejo te hagas, más necesitaras a las personas que te conocieron cuando fuiste joven.

Acepta ciertas verdades ineludibles:

Los precios subirán, los políticos nos embaucarán, tú envejecerás también y entonces fantasearás con que los precios eran razonables, los políticos nobles y los niños respetaban a sus mayores.

Respeta a tus mayores.

No esperes que nadie te mantenga. Quizás tengas un fondo del tesoro, quizás una esposa rica, pero nunca se sabe cuando desaparecerán…

Pero sobre todo créeme en lo del protector solar.»  (Mary Smith)

¿Alguna de estas recomendaciones os ha tocado el corazón… o el intelecto?

En mi caso fue: “Haz cada día una cosa que te de miedo”

Cuando estudiaba mi master en Psicología Clínica, concretamente los miedos y las fobias, aprendí  el mecanismo por el cual el miedo se mantiene en el tiempo llegando a cronificarse.

En psicología se llama EVITACIÓN  y su significado es totalmente literal, consiste en eludir aquello que nos da miedo o nos hace sentir ansiedad ya sea un perro, la oscuridad, un avión o un espacio cerrado o abierto.

En ocasiones, el miedo puede ser muy sutil y pasar desapercibido como por ejemplo posponer  una visita al médico, una conversación con el jefe, o decirle a una amiga que nos ha hecho daño.

El principal tratamiento conductual para curar fobias y miedos es la EXPOSICIÓN.

Esto quiere decir que deberemos exponernos a aquello que nos da miedo de forma gradual, incrementando la intensidad poco a poco.

Aún recuerdo el día de esta clase como si fuera ayer, recuerdo mi propósito de nunca evitar nada que me diera miedo y como esto me ha llevado a asumir retos y conseguir objetivos en principio inimaginables para mí.

Si los miedos están muy instaurados y el grado de incapacidad es ya elevado, será necesaria la ayuda de un psicoterapeuta para solucionarlo, pero si no… hacer cada día algo que nos de miedo es un gran desafío y un buen entrenamiento psicológico para no solo inmunizarnos ante las fobias, sino para llevarnos a un estadio superior de crecimiento personal.

De esta forma, acabaremos por aprender que nuestras capacidades pueden ir siempre un poco más allá y esto siempre será bueno para nuestra autoestima.

Ahí va nuestro primer ejercicio:

Para empezar a exponerte a las pequeñas evitaciones diarias lo primero y más importante es ser consciente de ellas. Si aún no las tienes localizadas, pon especial atención en aquellas situaciones en las que dejas de hacer algo o lo pospones porque te incomoda, te pone nervioso/a  o te crea ansiedad.

A medida que las vayas detectando,  anótalas en tu bloc.

Decide por cual quieres comenzar y proponte al respecto un gran pequeño paso adelante.  Anota la fecha de inicio y tus progresos. Cuando sientas que ya está superado, es el momento de trabajar la siguiente evitación.

Persiste… el secreto está aquí.

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